
En siete años Caldas logró salir de la ley 550, mejor conocida como la ley de quiebra, a la que se acogió debido a las millonarias deudas que tenía por el no pago de las cuotas partes pensionales y que acarrearon embargos a las cuentas, los ingresos y rentas del departamento. Salir de esta ley se traduce en mayores ingresos para invertir en obras y servicios para los caldenses.




