
Mediante un trabajo conjunto entre Quindío, Risaralda y Caldas se desarrolló el Tercer Seminario Regional Eje Cafetero de Salud Mental. En el encuentro se mostraron temáticas positivas y de prevención para trabajar con niños, niñas y adolescentes, haciendo alusión al lema de la jornada: “Sí a la vida, la salud mental de los jóvenes en un mundo cambiante”.
“Las temáticas se enfocaron más al tema de los retos que tienen en este momento los adolescentes y jóvenes frente a una globalización, frente a un aumento de tecnología, frente a unas exigencias del medio, y cómo podríamos trabajar con ellos y la importancia del sector salud en entender las dinámicas de este tipo de población”, aseguró la coordinadora de la Dimensión de Convivencia Social y Salud Mental de la Territorial de Salud de Caldas, Gloria Inés Saldarriaga Toro.
Agregó también que el impacto y propósito que tienen estas jornadas es generar actividades positivas en los adolescentes, mirarlos como una parte propositiva no como un problema, sino como una parte de la solución.
Añadió que el papel que juegan los diferentes profesionales del área de la salud social y padres de familia en ese proceso de cambio que están viviendo los jóvenes son esenciales para entender cómo ellos se pueden potencializar para aportar al mundo y para mejorar su salud mental.
Ligado a esto y a la importancia del sector en salud en reducir este flagelo, la Territorial brindó la conferencia denominada “Dificultades y paradojas en la atención clínica de adolescentes”, dictada por el médico psiquiatra del programa de psiquiatría de niños y adolescentes y asesor de la Dirección Territorial de Salud de Caldas en Salud Mental, Felipe Agudelo.
Lo que se buscó con esta conferencia, según el médico psiquiatra, es una sensibilización del personal que atiende a adolescentes en muchas formas de comunicación de ellos, cómo abordar el silencio, la agresión, cómo abordar un lenguaje paradójico, pocas veces verbal, cómo recibir las negativas de los adolescentes y entenderlos dentro de un contexto para poderlos ayudar. “Además, cómo mantener una distancia relacional óptica sin que se sienta invadido, pero sin que se sienta abandonado”, añadió.
Por último, Felipe Agudelo manifestó que es importante trabajar directamente con el personal. “El adolescente necesita comunicarse y necesita ser escuchado de muchas formas, así sea sin palabras, porque la tristeza y ansiedad en el adolescente es distinta a cómo la manifestamos nosotros. Si conocemos ese lenguaje, si lo atendemos, si lo escuchamos, podemos prevenir muchos riesgos”.



